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Documentación · Guía 2 de 14

Bandeja de mensajes · «Revisión del huésped»

Revisión del huésped

Quién es y cómo se ha portado, sin salir del mensaje. Trae a la conversación el perfil público de tu huésped, comprueba si deja reseñas a sus anfitriones y ofrece una lectura con IA de su historial, con una luz que el modelo no elige.

Dónde
En tu bandeja de mensajes de Airbnb, en la columna de la reserva, justo debajo del nombre del huésped: la tira «Revisión del huésped».
Qué lee
El perfil público de tu huésped en Airbnb y la conversación que ya tienes en pantalla. Con «Comprobarlo», también las reseñas que recibieron los anfitriones que le reseñaron.
Qué cuesta
Una consulta a Airbnb la primera vez que la abres, alguna más si tiene muchas reseñas. «Comprobarlo» ronda la docena de lecturas. «Evaluar con IA» es una llamada a la IA con tu clave de OpenAI.
Qué cambia en Airbnb
Nada. Solo lee.

El problema

Te escribe alguien que va a dormir en tu casa. Antes de contestar, quieres saber quién es y cómo se ha portado en otras casas. Eso está en su perfil de Airbnb, en otra página, reseña a reseña. Y hay dos cosas que ni ahí vas a encontrar: si les deja reseña a sus anfitriones, y qué calificación le pusieron ellos.

Dónde está

Abre una conversación en tu bandeja de mensajes. En la columna de la reserva, justo debajo del nombre del huésped, hay una tira plegada: «Revisión del huésped». Toda la cabecera es el botón.

La columna de la reserva de Airbnb: las fotos difuminadas del grupo, el titular de la reserva con el nombre del huésped y, justo debajo, la tira plegada «Revisión del huésped»
Plegada, es una línea bajo el nombre del huésped. Toda la cabecera es el botón.

Plegada no le pide nada a Airbnb: saber quién es sale del enlace de su foto, que ya está en la página.

Abrirla es pedirla

La primera vez que la abres con un huésped, lee su perfil: una consulta a Airbnb, y alguna más si tiene muchas reseñas. Después queda guardado. El pie dice lo que es: solo lectura, datos públicos de su perfil.

Arriba, el botón blanco «Volver a leer» pide el perfil otra vez, y el dorado «Evaluar con IA» pide una lectura con IA. En esta extensión, el dorado marca lo que cuesta algo.

La tira abierta: el botón blanco «Volver a leer» y el dorado «Evaluar con IA», tres casillas de viajes, reseñas y años en Airbnb, y el chip verde «Identidad verificada» con su fecha
Lo que Airbnb enseña en su tarjeta, y debajo su identidad. Un número que falta no tiene casilla.

Primero, lo que Airbnb enseña en su tarjeta: viajes, reseñas y años en Airbnb. Si falta un número, esa casilla no aparece; nunca se pinta un cero. Debajo, su identidad, con tres respuestas: «Identidad verificada», «Identidad sin verificar» o «No pudimos comprobar su verificación», que es un fallo de nuestra lectura y no un dato sobre la persona.

Si Airbnb dice que no está verificada, arriba sale un aviso rojo, «Identidad sin verificar», sin llamar a la IA: un requisito que puedes exigir a todos por igual, no un juicio sobre esta persona.

Lo que escribieron sus anfitriones

Luego, lo que sus anfitriones escribieron de esta persona, completo, con quién y cuándo. Antes de las tarjetas, un aviso: Airbnb no publica la calificación que le pusieron, solo el texto.

La sección de lo que los anfitriones dicen de esta persona: el aviso de que Airbnb no publica la calificación y tres tarjetas de reseña, cada una con el nombre del anfitrión, su lugar y el mes
Las palabras de sus anfitriones, completas, con quién y cuándo. No hay calificación porque Airbnb no la publica.

Se ven tres, y «Ver todas» despliega el resto, que ya se leyó al abrir la tira. Una reseña de un viaje en grupo lo avisa, porque puede no hablar de esta persona.

Lo que cuenta de sí, y la conversación

Más abajo, lo que esta persona puso en su perfil: sus respuestas, sus intereses y dónde ha estado con Airbnb. Esto, igual que la fecha de su verificación, llega tal como lo da Airbnb: con la extensión en español, sus etiquetas siguen en inglés.

Al final, «La conversación entre ustedes»: solo cuántos mensajes hay y a qué hora fue el último. Sale de la página que tienes abierta, sin pedirle nada a Airbnb, y el texto ya lo tienes al lado.

El final de la tira: las respuestas de su perfil, sus intereses, dónde ha estado, la conversación con cuántos mensajes hay y la hora del último, y el pie de solo lectura
Lo que cuenta de sí, y de la conversación solo el recuento: el texto ya lo tienes al lado.

La lectura con IA

«Evaluar con IA» usa tu propia clave de OpenAI. Un modelo lee lo que ya está guardado, sin volver a Airbnb: su perfil, hasta 20 reseñas de sus anfitriones, las reseñas que esta persona dejó si lo comprobaste, y hasta los últimos 20 mensajes de esta conversación.

La lectura se pone arriba de la tira, y lo primero que dice es cuánta evidencia hay: «Historial amplio», «Historial parcial» o «Casi sin historial». Cada señal lleva su etiqueta, «A favor», «Atención» o «Contexto», y tiene que decir en qué dato se apoya. Si cita, la cita tiene que estar tal cual en lo que se leyó. Si no, se descarta, y el panel dice cuántas.

Tarjetas de señal de la lectura con IA: cada una con su etiqueta, aquí «A favor», un título, qué significa para ti y, citadas, las palabras del anfitrión en que se apoya
Cada señal dice en qué se apoya. Una cita tiene que estar tal cual en lo que se leyó.

Los mensajes tienen un uso acotado: al modelo se le pide que los use solo para «Qué puedes hacer», y ninguna señal puede apoyarse en ellos ni citarlos. Es una sola llamada, que se reintenta una vez si falla por algo pasajero, y la respuesta se guarda con el perfil.

La luz

Arriba, la luz, con forma además de color: cuadrado rojo, triángulo ámbar, círculo verde, o hueca y gris sin base. El color no lo elige el modelo: lo ponen reglas fijas con lo que pasó el filtro.

Aparte de una identidad sin verificar, solo lo mueve una señal de «Atención» que cita, tal cual, lo que un anfitrión anterior escribió de esta persona. Un anfitrión da ámbar; para el rojo hacen falta dos anfitriones distintos. No tener reseñas da gris. Si lo señalado es una silla de ruedas, un embarazo, unos niños o una religión, se ve, pero no mueve el color.

«Qué dice su historial» con la píldora «Historial amplio», una luz verde marcada con un círculo, «Nada preocupante en lo que pudimos leer», lo que abarca y «No es una decisión ni una predicción de cómo se va a portar.»
Cuánta evidencia hay, luego la luz y lo que miró. La línea de debajo sale siempre.

El verde dice «Nada preocupante en lo que pudimos leer» y sobre qué se pronuncia; el gris dice por qué. Debajo, siempre: «No es una decisión ni una predicción de cómo se va a portar.» Luego, «Qué puedes hacer», «Lo que este historial no dice» y, al pie, con cuántos mensajes se escribió.

¿Deja reseñas?

Airbnb no publica las reseñas que alguien escribe. El botón dorado «Comprobarlo» reconstruye la respuesta con lo que Airbnb sí publica: va a los anfitriones que le reseñaron y busca, entre las reseñas que esos anfitriones recibieron, si les devolvió la reseña.

Solo sus cinco estancias más recientes, y en cada anfitrión, solo hasta mes y medio antes de su reseña. La busca por el identificador de su cuenta, no por su nombre, y despacio: una lectura detrás de otra. Una estancia que no se pudo comprobar sale aparte, en ámbar, y no cuenta como un no.

La respuesta a «¿Deja reseñas?»: cuántas de sus últimas estancias reseñó, de cuántas reseñas sale la muestra y «Reseñó todas las que comprobamos.»
Una muestra, no un porcentaje, contada sobre las estancias que se pudieron comprobar.

El resultado es una muestra, no un porcentaje: cuántas reseñó de las estancias que se pudieron comprobar, y de cuántas reseñas sale la muestra. Donde se encontró su reseña, aparece bajo la del anfitrión: «Le reseñó así».

Reseñas de anfitriones, cada una con la reseña que esta persona le dejó a ese anfitrión debajo, bajo la etiqueta «Le reseñó así» con sus estrellas
Donde se encontró su reseña, aparece bajo la del anfitrión.

Datos nuevos, luz gris

Si evalúas primero y compruebas después, la lectura con IA no vio esa comprobación, y el panel no la da por buena: la luz pasa a gris y dice que hay datos nuevos. No la rehace sola, porque cuesta una llamada. «Volver a evaluar» hace una lectura nueva, que ya incluye lo que se acaba de encontrar.

La luz, ahora hueca y gris: «Sin base para un semáforo», con «Hay datos nuevos desde esta evaluación. Vuelve a evaluar.»
La comprobación llegó después de la lectura con IA, y el panel deja de darla por buena.

Otro hilo, y lo que queda guardado

Si cambias de conversación, la tira se desmonta y vuelve plegada para la nueva persona, para que las reseñas de un huésped no se queden bajo el nombre de otro. Lo leído se guarda por persona, en este navegador: al volver está al instante, sin pedirle nada a Airbnb, y no caduca. «Volver a leer» lo pide de nuevo, rehace la comprobación si la hubo y descarta la lectura con IA, que era sobre los datos de antes.

Si luego le contestas con el redactor de respuestas, esta revisión le sirve de contexto, sin citársela al huésped.

Si no has iniciado sesión en la extensión, o aún no has aceptado el aviso de datos, al abrir la tira te lo pide primero. La lectura con IA necesita, además, tu clave de OpenAI en las opciones de la extensión. Cuenta y configuración explica las tres cosas.

Por qué funciona

Trae a la conversación lo que ya es público, lo lee una vez y lo guarda. Lo que Airbnb no publica lo reconstruye con lo que sí publica, y lo dice como muestra. A cada señal de la IA se le exige apoyo, y el color lo ponen reglas.

Sus límites

  • La comprobación mira como mucho cinco estancias, y la lectura con IA, las veinte reseñas de anfitriones más recientes.
  • El filtro revisa las señales. El resumen y los consejos son redacción del modelo.
  • Nada se actualiza solo, y pasados 150 huéspedes se borran los guardados más antiguos.
  • Lee un perfil, el de la primera foto de la cabecera de la reserva, no el de cada persona del grupo.
  • No decide por ti.